Rosario 23 de julio del 2026
María
Virgen
Mis hijitos y
mis hijitas muy buenas noches, soy María Virgen, Madre de Dios y madre vuestra;
reciban todos ustedes mis hijos presentes en este espacio y en la distancia, mi
bendición y la de Dios Padre Todopoderoso, la bendición de sus proyectos, de
sus hogares, de sus familias, en el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo,
amén.
Sabemos mis
hijos que hay cosas puntuales que han estado pidiendo y que no han estado
sucediendo todavía en sus vidas, pero lo que se ha estado pasando, es que tal
vez sin darse cuenta ustedes están transformando, han habido bendiciones en su
entorno que están haciendo que las bases del dolor y del sufrimiento que tenían
prefabricado en su vida se está yendo para darle paso a una vida más tranquila,
más amorosa, con bendiciones y con oportunidades en su camino; la
transformación interna mis hijos sobre la estructura de su vida es muy
importante, porque empiezan a ver que todo se hace más tranquilo en su vida y
si la queja es que no está pasando absolutamente nada, agradézcanle a Dios que
tampoco están pasando cosas malas; se han acostumbrado a vivir de problema en
problema, de enemigo en enemigo, de dificultad en dificultad, creyendo que esa
es la voluntad de Dios como si Él les diera cosas que ustedes no piden y no
quieren, como si Él quisiera torturarlos, como si de alguna manera estuvieran
hechos para vivir en este mundo; pero ustedes están aprendiendo que hay caminos
diferentes, que la vida puede ser más armoniosa, más fácil y más bonita,
entendiendo que pueden recibir el apoyo que requieren, pero que también deben
reconocer el apoyo que ya han tenido, no como una atadura, sino como una
oportunidad de darse cuenta que la hermandad siempre ha estado a su disposición,
que la hermandad también espiritual los acompaña, para quitarles esos malos
pensamientos, para quitarles esa visión de ver siempre hacia el lado oscuro
olvidando la luz y olvidando todas las cosas buenas y bonitas que Dios tiene
para ustedes y que están viviendo, pero que pierden valor y reconocimiento al
estar pensando en todo lo que les falta.
Los ayudamos a
que desde esa energía del reconocimiento de lo que han hecho en cada una de sus
etapas como algo valiente, como algo en lo que ustedes han podido demostrar de
lo que son capaces, hoy puedan avanzar en su vida sintiendo que acostumbrarse a
que la vida sea bonita con ustedes, que cerrar los ciclos dolorosos de lo que
han vivido para volver a empezar, también es el regalo de dejar atrás todo lo
que no pueden cambiar y todo lo que fue constructivo en su vida.
Hoy los
acompañamos mis hijos, para que se sientan sanos, para que reconozcan el
bienestar en todas las áreas de su existir y para que puedan abrirles la puerta
también a todo lo bonito, porque hoy están diciendo “Renuncio a ser la
víctima, renuncio a ser el victimario, renuncio a que todo en la vida me toque
de forma difícil, renuncio al miedo que me da tener y ser feliz, renuncio a
todo lo que me lleva a bloquearme y a jugar en mi contra, sintiendo que esa es
la voluntad de Dios, renuncio a los malos hábitos, a todas las cosas que sé que
me hacen daño y que ahora más que nunca necesito que Dios los aleje de mi vida
y me dé la fuerza de voluntad para decirle no a lo que me hace daño”.
Cuando ustedes
le ofrecen a Dios una transformación en un área débil de su vida, verlo como
algo que Dios no obliga, sino como algo que los libera a ustedes, también en la
transformación para sentir que pueden encontrar tranquilidad en su vida en
aspectos y formas diferentes a las que han vivido hasta ahora. Hoy intercedo por ustedes envolviéndolos en mi
manto sagrado, para que esa transformación se dé prontamente en su existir,
para que internamente empiecen a sentirse tranquilos, para que internamente
sientan todo lo bonito que tienen para vivir y puedan sentir que todos esos
procesos que han querido mantener vivos como un recordatorio de todo lo que
sufrieron o como un recordatorio de que no van a hacer nada malo en el futuro,
será la respuesta para también decir Padre, tú serás mi recordatorio y mi libro
de vida es el recordatorio de saber que tú estás en todo lo vivido y que puedo
elegir cualquier camino porque todos los caminos conducen a ti, pero que yo ya
no tenga que repetir esas historias difíciles y dolorosas que he pasado, ni que
le he hecho pasar también a otras personas.
Los acompaño,
los envuelvo para bendecir también el agua, para bendecir los alimentos, para
bendecir cada uno de sus procesos de vida, para que puedan aprender a vivir con
ustedes mismos en armonía y de esa manera puedan empezar a vivir con su entorno.
Reciban mis
hijos de mi alma, mi bendición y la de Dios Padre Todopoderoso, con todo mi
amor, yo soy María Virgen, muy buenas noches mis hijos, hasta siempre.
Jesús de
Nazaret
Buenas noches
hermanos, en la gracia de mi Padre, Jesús de Nazaret.
Bueno,
acompañándolos en estos cambios que están generando internos, en esta
reconciliación que están haciendo con la vida, en esta oportunidad de ver todo
lo bonito como lo decía ahorita mi Madre, que se va eclipsando en medio de las
deudas, de todas las cosas que les preocupan, venimos a que todo aquello que
les hace sentir mal, ustedes lo afronten sintiendo que se están manifestando
los cambios en esa evidencia bajo la cual Dios habla y que ustedes le puedan
decir a Dios, en esta espera que yo siento que estoy teniendo en la vida,
sobre lo que no se está manifestando, dame paz, dame tranquilidad, dame
comprensión y dame los argumentos suficientes para sentir que tú me estás
ayudando a construir una vida mejor para mí y como lo decía ahorita mi Señora
del cielo, es una transformación personal, que también transforma quienes les
rodean.
A veces ayudar
al prójimo es, primero me acomodo yo y me ayudo yo y lo han visto que uno de
los elementos importantes que se dice cuando ustedes viajan en un avión es,
primero acomódense ustedes la mascarilla en caso de emergencia y después le
acomoda la mascarilla a su compañero de al lado y eso es una prueba clara, en
que no pueden ayudar a alguien si ustedes están agobiados, ahogados o al borde
de la propia muerte; es importante que ustedes se aseguren de su propio
bienestar y que ustedes renuncien a estar mal con la convicción de que eso le
va a ayudar a alguien; es el momento de que ustedes empiecen a buscar por amor
a ustedes mismos, una vida más tranquila, por amor a ustedes mismos el
bienestar que quieren, porque una de las cosas que está haciendo resistencia al
cambio que tanto esperan, es que ustedes esperan acomodar a todo el mundo para
que después ustedes se acomoden, esperan que ese sufrimiento que ustedes creen
que es agradable a Dios, sea lo que vaya a ser el cambio y créanme que así le
hagan ese acuerdo al Padre y le digan mire yo renuncio a lo que a mí me va a
hacer bien con tal de que le ayudes a esa persona, tenemos que contar, con que
esa persona quiera lo mismo y a veces ustedes miran en sus cuadros familiares
que ninguno es feliz y ninguno está bien, porque todos están metidos en el
sacrificio y convencidos que su propio sufrimiento le va a servir al otro,
creyendo que Dios le va a embutir a la persona, lo que ustedes pidan a la brava
y eso no va a pasar de esa manera.
Hoy oramos
para que cada uno de ustedes se haga responsable, más no culpable de su propia
vida, intercedemos para que la luz del Espíritu Santo, empiece a llenar su ser
en sabiduría y que puedan ver cada experiencia del libro de su vida como algo
no de lo cual sentirse apelados o avergonzados, sino cada una de las cosas que
está pasando en su vida y ha sucedido como algo que debe tener todo el respeto
de ustedes, porque de nosotros lo tienen totalmente; sabemos hasta el último
pensamiento que ustedes llevan encima y quién no, sino Dios, que es el hacedor
que con ustedes hace la vida de la manera como ustedes la piden o tan fácil o
tan difícil como ustedes creen que lo merecen o creen que tiene que ser, porque
recuerden que lo que les hemos enseñado es que Dios nos juzga y que el Padre
sabe que todos los caminos conducen a Él, pero que cada persona puede elegir,
si ese camino va a estar lleno de piedras, si ese camino va a estar lleno de
dificultades y de enemigos o si ya se cansó de eso y quiere que el camino sea
nuevo y sea diferente en la construcción de su vida.
Hoy hermanos,
tenemos el primer día del mejor día de su vida, el primer día de las
transformaciones que ustedes requieren, para que su vida esté llena de luz y de
alegría de vivir, hoy venimos a sanar sus heridas, de todo lo que hasta ahora
no han podido trabajar solos, de todo lo que los lleva a sentirse siempre
ubicados en el dolor de lo que vivieron y que no les permite superarlo y dejar
ir, porque quienes se fueron de su vida, quienes no lograron un acuerdo con
ustedes, quienes llegaron a ustedes a martirizarlos y fueron maestros por dolor
en su vida, están hoy bajo el amparo del Padre y será la libertad del Padre, la
potestad del Padre y el proceso evolutivo de esa persona, el que hará que Dios
se encargue de lo que ustedes no pueden hacer. La venganza mis queridos
hermanos, llena y llena en el corto plazo, la justicia llena mucho más, porque
sientes que Dios te repara, pero el perdón te lleva a la superación hermano, de
todo lo que aún sigue siendo insuficiente y sigue siendo insuperable, porque
Dios te puede ayudar a que en su justicia divina pueda haber un proceso donde
es espíritu decida, hacerse daño a sí mismo a partir de la conciencia del dolor
que le generó a alguien más; pueden sentir que en ese proceso también la
justicia llegará, como una manera de refrescarlos a ustedes y repararlos
también como víctimas, pero realmente lo que los llevará en un momento estar
totalmente libres de ese juego de víctima y de victimario del dolor que eso
representa, será queridos hermanos sentir que lo que pasó lo pueden perdonar,
que ya no duele más, que ya no hay más un sufrimiento, porque el mejor regalo
que se pueden hacer ustedes para liberarse el pasado sufrido, del dolor y el
sufrimiento de quienes les hicieron daño y quienes fallaron con ustedes, es
dejarlos ir, dejarlos ir en paz, dejarlos ir en tranquilidad y que ustedes
sigan su propio camino sin una herida en su corazón.
Los acompaño,
para que puedan también tener tranquilidad respecto al manejo de la tierra,
Dios queridos hermanos, no ha perdido la potestad del mundo y aunque todavía
ustedes puedan sentir la angustia de que el ser humano tenga un poder superior,
créanme que no llega ese poder al punto de destruir este mundo y de llevarlos
como raza a la destrucción y aunque ustedes puedan tener queridos hermanos una
muy mala opinión de ustedes como humanos, créanme que son de lo mejorcito de
muchas razas que han pasado por este mundo, porque tienen la magia del amor y
la magia, de algo más allá, de lo que pueda tener como poder una mente y un
espíritu poderoso y Dios siempre lo ve en ustedes como raza humana. Dios los bendiga mis hermanos en la gracia de
mi Padre para bendecirlos y acompañar su camino, yo soy Jesús de Nazaret y por
supuesto que los alimentos, que el agua, que el aire, que el fuego, que sus
símbolos de conexión con nosotros, están totalmente bendecidos.
Muy buenas
noches, en el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, amén.
Meditación de Liú
Muy buenas
noches, yo soy Liú, vamos a respirar y a permitir una forma diferente de
oración, de conexión, a partir de sus procesos de sentirse liberados, empiezan
a subir sus hombros, a bajarlos lentamente, llevan su cabecita a un lado,
llevan su cabecita al otro, llevan su cabecita adelante y atrás, respirando
profundo para llevar ese aire, ese prana, ese chi, esa energía vital, a las
zonas más profundas; giramos la cabeza en círculo a la derecha, para seguir
oxigenando su cuerpo, para hacer esa conexión mágica de su cuerpo físico,
empezamos a llevar esta energía desde su cuerpo etéreo que la fotocopia,
giramos hacia el otro lado de su cuerpo físico, para permitir la restauración
de su salud, para permitir procesos de regeneración, llevábamos los hombros
adelante en círculo y permitimos que ese cuerpo mágico etéreo, esté en conexión
amorosa con nuestro cuerpo, para que mientras durmamos, mientras respiremos,
empecemos a llevar paz, armonía, empecemos a llevar sanidad a nuestro vehículo
sagrado que es nuestro cuerpo físico.
Frotamos las
manitos, despejamos la cara, despejamos la cabeza, llevamos ayudados con
nuestras manos, la cabeza hacia un lado para limpiar, la cabeza hacia el otro
para seguir limpiando, llevamos ese despeje en nuestra pantalla mental de esos
pensamientos, de esas creencias diferentes y difíciles de la vida, despejamos
nuestra garganta de las palabras ociosas, de las palabras fuertes, más allá de
las groserías, que también hay que limpiar, de todo ese proceso de ofensa, de
esa creación dura a partir de la palabra, llevamos nuestras manos al pecho,
hacemos círculos en nuestro pecho hacia adelante, para limpiar con nuestro
padre, con nuestra madre, todo lo que quedó en nuestro corazón, todo lo que en
forma negativa nos dolió, con todo lo que no nos alimentó, giramos hacia el
otro lado limpiando, para quedarnos con lo bonito de papá, de mamá, para que
cualquier herida que haya quedado de niños o de que haya quedado del pasado,
cualquier herida que hayamos recibido de papá y de mamá, empiece a limpiarse. Llevamos nuestras manitas enfrente, en actitud
de oración, para fijar, para potencializar los ejercicios que hacemos, llevamos
nuestra respiración en profundo, para que lleguen a aquellas zonas donde nos
duele, para sanar, para movilizar la energía en nuestro cuerpo físico, para
dejar salir las emociones tóxicas, las emociones de baja vibración, que nos
llevan a sentirnos caídos, los procesos de pensamiento obsesivos, temerosos,
equilibramos nuestra energía para declararnos en el aquí en el ahora,
entendiendo que superamos el pasado a partir de la comprensión del pasado como
experiencia, dejamos en el futuro, donde corresponde para alinearnos hacia ese
futuro predilecto, pero desde una satisfacción de nuestro presente. Les dejo mi
mejor energía y me llevo la de ustedes.
Yo soy Liú, en
el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, amén.
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