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lunes, 3 de agosto de 2026

 Rosario 23 de julio del 2026

María Virgen

Mis hijitos y mis hijitas muy buenas noches, soy María Virgen, Madre de Dios y madre vuestra; reciban todos ustedes mis hijos presentes en este espacio y en la distancia, mi bendición y la de Dios Padre Todopoderoso, la bendición de sus proyectos, de sus hogares, de sus familias, en el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, amén.  

Sabemos mis hijos que hay cosas puntuales que han estado pidiendo y que no han estado sucediendo todavía en sus vidas, pero lo que se ha estado pasando, es que tal vez sin darse cuenta ustedes están transformando, han habido bendiciones en su entorno que están haciendo que las bases del dolor y del sufrimiento que tenían prefabricado en su vida se está yendo para darle paso a una vida más tranquila, más amorosa, con bendiciones y con oportunidades en su camino; la transformación interna mis hijos sobre la estructura de su vida es muy importante, porque empiezan a ver que todo se hace más tranquilo en su vida y si la queja es que no está pasando absolutamente nada, agradézcanle a Dios que tampoco están pasando cosas malas; se han acostumbrado a vivir de problema en problema, de enemigo en enemigo, de dificultad en dificultad, creyendo que esa es la voluntad de Dios como si Él les diera cosas que ustedes no piden y no quieren, como si Él quisiera torturarlos, como si de alguna manera estuvieran hechos para vivir en este mundo; pero ustedes están aprendiendo que hay caminos diferentes, que la vida puede ser más armoniosa, más fácil y más bonita, entendiendo que pueden recibir el apoyo que requieren, pero que también deben reconocer el apoyo que ya han tenido, no como una atadura, sino como una oportunidad de darse cuenta que la hermandad siempre ha estado a su disposición, que la hermandad también espiritual los acompaña, para quitarles esos malos pensamientos, para quitarles esa visión de ver siempre hacia el lado oscuro olvidando la luz y olvidando todas las cosas buenas y bonitas que Dios tiene para ustedes y que están viviendo, pero que pierden valor y reconocimiento al estar pensando en todo lo que les falta.

Los ayudamos a que desde esa energía del reconocimiento de lo que han hecho en cada una de sus etapas como algo valiente, como algo en lo que ustedes han podido demostrar de lo que son capaces, hoy puedan avanzar en su vida sintiendo que acostumbrarse a que la vida sea bonita con ustedes, que cerrar los ciclos dolorosos de lo que han vivido para volver a empezar, también es el regalo de dejar atrás todo lo que no pueden cambiar y todo lo que fue constructivo en su vida.

Hoy los acompañamos mis hijos, para que se sientan sanos, para que reconozcan el bienestar en todas las áreas de su existir y para que puedan abrirles la puerta también a todo lo bonito, porque hoy están diciendo “Renuncio a ser la víctima, renuncio a ser el victimario, renuncio a que todo en la vida me toque de forma difícil, renuncio al miedo que me da tener y ser feliz, renuncio a todo lo que me lleva a bloquearme y a jugar en mi contra, sintiendo que esa es la voluntad de Dios, renuncio a los malos hábitos, a todas las cosas que sé que me hacen daño y que ahora más que nunca necesito que Dios los aleje de mi vida y me dé la fuerza de voluntad para decirle no a lo que me hace daño”.  

Cuando ustedes le ofrecen a Dios una transformación en un área débil de su vida, verlo como algo que Dios no obliga, sino como algo que los libera a ustedes, también en la transformación para sentir que pueden encontrar tranquilidad en su vida en aspectos y formas diferentes a las que han vivido hasta ahora.  Hoy intercedo por ustedes envolviéndolos en mi manto sagrado, para que esa transformación se dé prontamente en su existir, para que internamente empiecen a sentirse tranquilos, para que internamente sientan todo lo bonito que tienen para vivir y puedan sentir que todos esos procesos que han querido mantener vivos como un recordatorio de todo lo que sufrieron o como un recordatorio de que no van a hacer nada malo en el futuro, será la respuesta para también decir Padre, tú serás mi recordatorio y mi libro de vida es el recordatorio de saber que tú estás en todo lo vivido y que puedo elegir cualquier camino porque todos los caminos conducen a ti, pero que yo ya no tenga que repetir esas historias difíciles y dolorosas que he pasado, ni que le he hecho pasar también a otras personas.  

Los acompaño, los envuelvo para bendecir también el agua, para bendecir los alimentos, para bendecir cada uno de sus procesos de vida, para que puedan aprender a vivir con ustedes mismos en armonía y de esa manera puedan empezar a vivir con su entorno.  

Reciban mis hijos de mi alma, mi bendición y la de Dios Padre Todopoderoso, con todo mi amor, yo soy María Virgen, muy buenas noches mis hijos, hasta siempre.

 

Jesús de Nazaret

Buenas noches hermanos, en la gracia de mi Padre, Jesús de Nazaret.  

Bueno, acompañándolos en estos cambios que están generando internos, en esta reconciliación que están haciendo con la vida, en esta oportunidad de ver todo lo bonito como lo decía ahorita mi Madre, que se va eclipsando en medio de las deudas, de todas las cosas que les preocupan, venimos a que todo aquello que les hace sentir mal, ustedes lo afronten sintiendo que se están manifestando los cambios en esa evidencia bajo la cual Dios habla y que ustedes le puedan decir a Dios, en esta espera que yo siento que estoy teniendo en la vida, sobre lo que no se está manifestando, dame paz, dame tranquilidad, dame comprensión y dame los argumentos suficientes para sentir que tú me estás ayudando a construir una vida mejor para mí y como lo decía ahorita mi Señora del cielo, es una transformación personal, que también transforma quienes les rodean.   

A veces ayudar al prójimo es, primero me acomodo yo y me ayudo yo y lo han visto que uno de los elementos importantes que se dice cuando ustedes viajan en un avión es, primero acomódense ustedes la mascarilla en caso de emergencia y después le acomoda la mascarilla a su compañero de al lado y eso es una prueba clara, en que no pueden ayudar a alguien si ustedes están agobiados, ahogados o al borde de la propia muerte; es importante que ustedes se aseguren de su propio bienestar y que ustedes renuncien a estar mal con la convicción de que eso le va a ayudar a alguien; es el momento de que ustedes empiecen a buscar por amor a ustedes mismos, una vida más tranquila, por amor a ustedes mismos el bienestar que quieren, porque una de las cosas que está haciendo resistencia al cambio que tanto esperan, es que ustedes esperan acomodar a todo el mundo para que después ustedes se acomoden, esperan que ese sufrimiento que ustedes creen que es agradable a Dios, sea lo que vaya a ser el cambio y créanme que así le hagan ese acuerdo al Padre y le digan mire yo renuncio a lo que a mí me va a hacer bien con tal de que le ayudes a esa persona, tenemos que contar, con que esa persona quiera lo mismo y a veces ustedes miran en sus cuadros familiares que ninguno es feliz y ninguno está bien, porque todos están metidos en el sacrificio y convencidos que su propio sufrimiento le va a servir al otro, creyendo que Dios le va a embutir a la persona, lo que ustedes pidan a la brava y eso no va a pasar de esa manera.  

Hoy oramos para que cada uno de ustedes se haga responsable, más no culpable de su propia vida, intercedemos para que la luz del Espíritu Santo, empiece a llenar su ser en sabiduría y que puedan ver cada experiencia del libro de su vida como algo no de lo cual sentirse apelados o avergonzados, sino cada una de las cosas que está pasando en su vida y ha sucedido como algo que debe tener todo el respeto de ustedes, porque de nosotros lo tienen totalmente; sabemos hasta el último pensamiento que ustedes llevan encima y quién no, sino Dios, que es el hacedor que con ustedes hace la vida de la manera como ustedes la piden o tan fácil o tan difícil como ustedes creen que lo merecen o creen que tiene que ser, porque recuerden que lo que les hemos enseñado es que Dios nos juzga y que el Padre sabe que todos los caminos conducen a Él, pero que cada persona puede elegir, si ese camino va a estar lleno de piedras, si ese camino va a estar lleno de dificultades y de enemigos o si ya se cansó de eso y quiere que el camino sea nuevo y sea diferente en la construcción de su vida.

Hoy hermanos, tenemos el primer día del mejor día de su vida, el primer día de las transformaciones que ustedes requieren, para que su vida esté llena de luz y de alegría de vivir, hoy venimos a sanar sus heridas, de todo lo que hasta ahora no han podido trabajar solos, de todo lo que los lleva a sentirse siempre ubicados en el dolor de lo que vivieron y que no les permite superarlo y dejar ir, porque quienes se fueron de su vida, quienes no lograron un acuerdo con ustedes, quienes llegaron a ustedes a martirizarlos y fueron maestros por dolor en su vida, están hoy bajo el amparo del Padre y será la libertad del Padre, la potestad del Padre y el proceso evolutivo de esa persona, el que hará que Dios se encargue de lo que ustedes no pueden hacer. La venganza mis queridos hermanos, llena y llena en el corto plazo, la justicia llena mucho más, porque sientes que Dios te repara, pero el perdón te lleva a la superación hermano, de todo lo que aún sigue siendo insuficiente y sigue siendo insuperable, porque Dios te puede ayudar a que en su justicia divina pueda haber un proceso donde es espíritu decida, hacerse daño a sí mismo a partir de la conciencia del dolor que le generó a alguien más; pueden sentir que en ese proceso también la justicia llegará, como una manera de refrescarlos a ustedes y repararlos también como víctimas, pero realmente lo que los llevará en un momento estar totalmente libres de ese juego de víctima y de victimario del dolor que eso representa, será queridos hermanos sentir que lo que pasó lo pueden perdonar, que ya no duele más, que ya no hay más un sufrimiento, porque el mejor regalo que se pueden hacer ustedes para liberarse el pasado sufrido, del dolor y el sufrimiento de quienes les hicieron daño y quienes fallaron con ustedes, es dejarlos ir, dejarlos ir en paz, dejarlos ir en tranquilidad y que ustedes sigan su propio camino sin una herida en su corazón.  

Los acompaño, para que puedan también tener tranquilidad respecto al manejo de la tierra, Dios queridos hermanos, no ha perdido la potestad del mundo y aunque todavía ustedes puedan sentir la angustia de que el ser humano tenga un poder superior, créanme que no llega ese poder al punto de destruir este mundo y de llevarlos como raza a la destrucción y aunque ustedes puedan tener queridos hermanos una muy mala opinión de ustedes como humanos, créanme que son de lo mejorcito de muchas razas que han pasado por este mundo, porque tienen la magia del amor y la magia, de algo más allá, de lo que pueda tener como poder una mente y un espíritu poderoso y Dios siempre lo ve en ustedes como raza humana.  Dios los bendiga mis hermanos en la gracia de mi Padre para bendecirlos y acompañar su camino, yo soy Jesús de Nazaret y por supuesto que los alimentos, que el agua, que el aire, que el fuego, que sus símbolos de conexión con nosotros, están totalmente bendecidos.  

Muy buenas noches, en el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, amén.

 

Meditación de Liú

Muy buenas noches, yo soy Liú, vamos a respirar y a permitir una forma diferente de oración, de conexión, a partir de sus procesos de sentirse liberados, empiezan a subir sus hombros, a bajarlos lentamente, llevan su cabecita a un lado, llevan su cabecita al otro, llevan su cabecita adelante y atrás, respirando profundo para llevar ese aire, ese prana, ese chi, esa energía vital, a las zonas más profundas; giramos la cabeza en círculo a la derecha, para seguir oxigenando su cuerpo, para hacer esa conexión mágica de su cuerpo físico, empezamos a llevar esta energía desde su cuerpo etéreo que la fotocopia, giramos hacia el otro lado de su cuerpo físico, para permitir la restauración de su salud, para permitir procesos de regeneración, llevábamos los hombros adelante en círculo y permitimos que ese cuerpo mágico etéreo, esté en conexión amorosa con nuestro cuerpo, para que mientras durmamos, mientras respiremos, empecemos a llevar paz, armonía, empecemos a llevar sanidad a nuestro vehículo sagrado que es nuestro cuerpo físico.  

Frotamos las manitos, despejamos la cara, despejamos la cabeza, llevamos ayudados con nuestras manos, la cabeza hacia un lado para limpiar, la cabeza hacia el otro para seguir limpiando, llevamos ese despeje en nuestra pantalla mental de esos pensamientos, de esas creencias diferentes y difíciles de la vida, despejamos nuestra garganta de las palabras ociosas, de las palabras fuertes, más allá de las groserías, que también hay que limpiar, de todo ese proceso de ofensa, de esa creación dura a partir de la palabra, llevamos nuestras manos al pecho, hacemos círculos en nuestro pecho hacia adelante, para limpiar con nuestro padre, con nuestra madre, todo lo que quedó en nuestro corazón, todo lo que en forma negativa nos dolió, con todo lo que no nos alimentó, giramos hacia el otro lado limpiando, para quedarnos con lo bonito de papá, de mamá, para que cualquier herida que haya quedado de niños o de que haya quedado del pasado, cualquier herida que hayamos recibido de papá y de mamá, empiece a limpiarse.  Llevamos nuestras manitas enfrente, en actitud de oración, para fijar, para potencializar los ejercicios que hacemos, llevamos nuestra respiración en profundo, para que lleguen a aquellas zonas donde nos duele, para sanar, para movilizar la energía en nuestro cuerpo físico, para dejar salir las emociones tóxicas, las emociones de baja vibración, que nos llevan a sentirnos caídos, los procesos de pensamiento obsesivos, temerosos, equilibramos nuestra energía para declararnos en el aquí en el ahora, entendiendo que superamos el pasado a partir de la comprensión del pasado como experiencia, dejamos en el futuro, donde corresponde para alinearnos hacia ese futuro predilecto, pero desde una satisfacción de nuestro presente. Les dejo mi mejor energía y me llevo la de ustedes.  

Yo soy Liú, en el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, amén.

 

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